|
John le cogió por un brazó, lanzandolo sobre la cama,
bocabajo, y le mantuvo en aquella posición con una mano fuerte.
- Ahora voy a azotarte con el cinturón. Y tu vas a
quedarte donde estas cuando quite la mano, o te juro que vuelvo a
ponerte sobre mis rodillas y te doy 100 con el cepillo. te ha quedado
claro?
Brian solo asintió, enterrando la cabeza en el cojín.
Sudaba abundantemente, y el pelo rubio apelmazado se le pegaba a la
cabeza.
- Te prometí un culo rojo como un tomate, y te lo voy
a dar. Si pensabas que el cepillo era malo, espera ahora.
dobló en cinto, lo cogió con fuerza, y lo descargó
contra la carne desprotegida.
ZASHH!
Era malo. Era muy malo. Era peor que lo anterior. Era
como si le habieran mordido el trasero; Brian retorció la ropa de la
cama con sus manos sudorosas.
ZASHH!
No pudo evitarlo; el chillido salió de su garganta
con vida propia.
YAAAAAAHHHGG!!!
acto seguidó, los sollozos. Y aún le esperaban 18???
No podria soportarlo!
ZASHH! ZASHH! ZASHH!
- Crees que no puedes sentir mas dolor, verdad hijo?
pues tendras que empezar a creerlo!
ZASHH! ZASHH! ZASHH! ZASHH! ZASHH! ZASHH!
- Te arrepientes? te arrepientes de haber
desobedecido? de haberme hecho perder la paciencia?
- Siiiiii Ahahahahahaha
ZASHH! ZASHH! ZASHH!
YEOOOOOWWWWW!!! AAAAAAHHHHHH!!!
ZASHH! ZASHH! ZASHH!
El cuero negro mordia la piel, implacable. A veces,
John la acariciaba con el cinturón, para que el cuero, de agradable
tacto, le pusiera aún mas nervioso. Brian se mantuvo en su sitio, a
pesar de que se revolvia tanto como podia. A cada azote, sacudia las
largas y blancas piernas como si tuviera un calambre, agarrandose con
mas fuerza a las ropas del lecho.
ZASHH! ZASHH! ZASHH!
- Bien! ya falta poco. Pero lo que falta es bueno.
Ponte de cuatro patas. Sobre la cama.
Brian ya no pensaba en desobedecer. Solo en terminar
lo antes posible. Se puso como le pedian.
- Tapate los huevos con una mano, no querriamos
impactar donde no toca, no crees?
Brian obedeció.
John cogió el bastón. Lo provó una vez en el aire.
Otra. El sonido cortante hizo que el chico estallara en llantos otra
vez.
- Noooo papa el bastón no por favor... no no no por
favor
John observó el horno al rojo vivo que era el trasero
de su hijo, allí dispuesto con las piernas un poco separadas y la mano
protegiendose entremedio. Y empezó una vez mas.
Ziiish!
Aúllido de Brian.
Ziiish!
Otro.
Ziiish!
Ziiish!
Ziiish!
Ziiish!
Y todo habia terminado. Olvidado todo pudor, Brian
saltaba de un lado para otro frotandose el culo, la polla erecta
bamboleandose sin control.
- Y que no se te olvide! que no se te olvide, porque
a partir de ahora, esto es lo que te va a pasar cada vez que te pases ni
que sea un poco.
Y John salió cerrando de un portazo. Misteriosamente,
durante los dias siguientes, Brian comió de pie, lo que causaba la risa
sarcastica de su padre, y dormia sin pijama y bocabajo. Pasados unos
dias, ya podia sentarse, con la ayuda de un mullido cojín. Y al final,
ya no quedó ninguna marca; el lienzo estaba otra vez preparado por si
hacia falta trabajar en él. |