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Brian respondió con un gemido entrecortado,
sorprendido; era peor de lo que esperaba. Su trasero presentaba ahora
una marca rosada.
- Eso porque sepas lo que te espera. Te daré 40
azotes con el cepillo.
- Papá por favor, por favor, no! duele!
- Claro que duele, idiota. Esa es la idea. Y no he
terminado. Te daré 40 con el cepillo. Te daré 20 con el cinturón. Y te
daré 6 con el bastón. Puedes gritar tanto como quieras, pero no te
servira de nada. procura no moverte demasiado.
SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK!
SPANK! SPANK! SPANK!
Cayeron como una lluvia de fuego sobre el trasero del
chico, y dejaron su marca. Brian intentaba contener los sollozos; las
lagrimas, no podia. Y le corrian por la cara libremente, dejandole un
sabor salado en los labios cerrados fuertemente. Jhon dejaba un cierto
tiempo entre cada azote, para que el chico tuviera tiempo de ser
consciente del impacto. El sonido de la madera contra la carne era
sublime.
- Que? duele? SPANK! duele? SPANK! SPANK! Te lo vas a
pensar mejor SPANK! antes de desobedecerme? SPANK!
- Si!!! Si!! lo haré! por favor, para!
SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK!
SPANK!
- Que pare? SPANK! SPANK! apenas he empezado!
Brian se retorcia y pataleaba; en sus convulsiones,
mandó el pantalón corto a la otra punta de la habitación, y poco mas
tarde, los calzoncillos.
SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK!
SPANK!
Los descargaba con toda su fuerza, que no era poca.
Sentia placer al hacerlo. Si, placer, puesto que era lo que el malcriado
se merecia. Lo de tomarle el pelo se habia terminado. Veía como los
azotes mutaban el color del trasero, que ahora ya era de un rojo
considerable. Detuvo unos momentos la azotaina; Brian pensó que habia
terminado, con alivio, e intentó levantarse, sin exito. Suplicó de
nuevo, pero John no lo escuchaba. Con el cepillo, le acarició los
gluteos, le recorrió la piel castigada. Se lo metió, impertinente, entre
las dos mejillas. Jugaba con él, le gustaba tenerlo a su disposición, le
gustaba darle falsas esperanzas. Sin previo aviso, volvió a empezar.
SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK! SPANK!
SPANK!
Ahora Brian se retorcia, y lloraba abiertamente,
abandonada toda pretensión de resistencia. El sonido de sus llantos se
mezclaba con el del impacto del cepillo, y era una musica peculiar.
Brian intentó protegerse con las manos; no le dejaron. La verdad era que
le habia dado algunos mas de los prometidos, pero era igual; se los
merecia. Ahora era el turno del cinturón. Liberó a Brian, que,
incorporandose, se frotó energicamente el culo, antes de correr hacia la
puerta.
- Donde crees que vas?! Aún no hemos terminado!
- NO! no quiero! Dejame! DEJAME!!! |