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Pasaron los dias, y la advertencia quedó olvidada.
Hasta que llegó la tarde fatidica. Hasta aquella tarde donde Brian
descubrió el verdadero significado de las promesas paternas. Hasta
aquella tarde...
Él jugaba al balón en el patio delantero. Vestia, por
el intenso calor, solo una camiseta, pantalones cortos y zapatos
deportivos. John tomaba una cerveza comodamente sentado en el salón.
Todo marchaba sobre ruedas. Los pajaros cantaban, el olor a hierba
fresca, el cielo azul y el sol radiante; nada podia estropearlo. Nada...
salvo que Brian chutava contra la pared de la casa. Se lo habian
prohibido miles de veces, pero ¿quien podia darle ordenes a él? Si,
chutava cada vez con mayor fuerza, animado por el clima benigno y la
excitación del ejercicio fisico. Hasta que la golpeó demasiado fuerte y
demasiado alto. La pelota trazó un veloz recorrido a través del aire
estival... e impactó en el cristal del comedor. El enorme cristal del
comedor. El cristal tremendamente caro del comedor. Y lo rompió en miles
de pedazos, añicos de cristal se desparramaron por el suelo enmoquetado,
sobre la mesa, sobre las sillas. La pelota rebotó en un jarrón de
ceramica, que se partió en dos al caer al suelo; la pelota chocó contra
una planta de interior, la chafó, y se quedó atrapada entre sus ramas.
Ahora, solo reinaba el silencio. El silencio incredulo del padre
observando el estropicio con la boca abierta. El silencio del hijo
enmedio del jardín, sin saber qué hacer. La tensión se podia palpar con
la mano. Entonces, aquel lapso se rompió con el rugido animal de John.
- TE LO DIJE!!!!! TE LO DIJE UNA Y OTRA VEZ!!!! TE
DIJE QUE NO TE PASARAS NI UN PELO!!!!!!!
Estaba enfadado. Mas de lo que lo habia estado nunca.
Era un desafio a su autoridad paterna, era un insulto a sus
advertencias, era, sencillamente, la gota que colmaba el vaso. Brian aún
no lo habia comprendido. Esperaba en el jardín, pensando que tal vez le
dejarian sin tele o sin salir una temporada. Aún lo pensaba cuando su
padre salió a buscarle... pero canvió de idea al ver su cara
congestionada y sus pasos energicos. Entonces, trató de apartarse. Era
demasiado tarde. Su padre le agarró el cuello de la camiseta,
sacudiendole, gritandole en la cara.
- TE LO DIJE! QUE TE HAS CREIDO, MALCRIADO!!!! AHORA
VAS A VER QUIEN ES TU PADRE, TE JURO QUE TE ACORDARÁS DE ESTA!! TE VOY A
PONER UN CULO COMO UN TOMATE!!!!!
Como? un culo como?? que estaba diciendo? que estaba
diciendo??? a que podia referirse? no pretenderia pegarle? a él?
imposible!
- A TU HABITACIÓN!! A TU HABITACIÓN AHORA MISMO!
ESPERAME ALLÍ!!
Brian corrió hasta su cuarto - en aquellos momentos,
la desobediencia sencillamente no era una opción - y se sentó sobre la
cama. Que pretendia su padre? demasiado nervioso, se levantó, paseando
arriba y abajo de la habitación, mirando por la ventana. Se sentó otra
vez, como si inconscientemente sintiera que en un futuro terriblemente
proximo no le seria tan facil sentarse. Que le pasaria? que le harian???
La respuesta, detras de la puerta. Y la puerta se abrió con violencia;
detras de ella, John. Aún enfadado. Entró, cerró con llave. Y dejó sobre
la cama tres objetos siniestros. Al verlos, sin saber porqué, el corazón
de Brian empezó a latir con mas fuerza, y las mariposas anidaron en su
estomago. Un cepillo de madera, para el pelo. Un cinturón, de cuero
negro. Y un bastón delgado que quizás habian cogido del jardín hacia
poco. Un estremecimiento de terror le recorrió todo el cuerpo. Cuando le
habló, su padre usó un tono de voz mas moderado. Peligrosamente
tranquilo. |
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