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ADRIANA SOLO UNA MUÑECA
Me encontraba nuevamente en el mismo lugar, sobre mi cama matrimonial, sintiéndome tan vacía como hace un mes, recordando como se inicio esto, como jugando...
Estaba por cumplir mis 18 años, en vista de la fiesta de cumpleaños se organizaría una reunión en familia, amigos y amigas no tenia, gracias al pensamiento estricto de un padre conservador y unos hermanos que me cuidaban a sol y sombra, no me parecía raro, ya me había acostumbrado. Mi padre solo estaría un rato tenía que solucionar algunos problemas de la empresa que requerían que viajara a provincia, así que solo se quedaron mis hermanos sus novias de turno, unas primas y un amigo de papá, que era como de la familia, durante años el venia de visita, trayéndome costosos obsequios ya sea por mi cumpleaños o por navidad, era una persona muy agradable, le tenia aprecio, el siempre se interesaba por saber a que me dedicaba mis inquietudes, siempre tan solicito a ayudarme.
Cuando ya mis primas se fueron, mis hermanos pidieron al tío Gustavo que estaba algo pasado de copas que se quedara a dormir en casa, a lo cual el accedió con mucho agrado, mis hermanos en la ausencia de mi padre optaron por hacer una pequeña fiestecita con sus novias en la habitación que esta al fondo de la casa, para ello me mandaron a dormir.
A eso de la madrugada me levante para tomar agua, baje hasta la cocina, al regresar a las gradas me tomaron de la mano, me asuste porque en la oscuridad no distinguía quien era. Era Gustavo, quien estaba con una botella de vino, al parecer seguía festejándose, me llevo hasta la cocina, en donde me ofreció beber, al comienzo me negué, ya era tarde además nunca había bebido vino, pero cuando el me ofreció la copa, no pude negarme y la acepte, y así nos a pasamos conversando y bebiendo, ya me sentía algo mareada y quise levantarme para retirarme a dormir, pero cuando lo intente, sentí un mareo que casi me voy sobre la mesa, en ese estado no llegaría a subir la gradas y menos a mi habitación, Gustavo me tomo de la cintura y me dijo que el me llevaría a mi cuarto, no me quedo otra que aceptar, llegando abrí la puerta, quería recostarme en mi cama, pero las manos de Gustavo me tomaron de la cintura por detrás, me apretó fuerte a su cuerpo mientras sus labios besaban mi nuca y cuello - Siempre he deseado este momento, tenerte así de cerca, entre mis brazos, me gustas mucho Adriana - Gustavo déjame, esto esta mal, me siento muy mal Me volvió hacia su rostro besándome con pasión, sus manos fueron recorriendo lentamente mis caderas hasta mis muslos, volviendo a subir por el mismo camino hacia mis pechos, en un rápido movimiento bajo los tirantes de mi camisón dejándome casi desnuda ,solo mi bombacha me cubría, trataba de alejarlo de mi, pero parecía que no tenia fuerzas para ello, lo veía todo en cámara lenta, trataba de gritar pero no salían sonidos de mi boca, solo sentía calor mucho calor, me hizo caer de espaldas a la cama, mientras se quitaba la camisa y el pantalón me contemplaba a luz de luna, acario mis caderas y quitándome la bombacha abrió fuerte mis muslos, inmediatamente metió su lengua en mi sexo, sentía su lengua áspera y pegajosa jugar con mi clítoris, lo que me provocaba mucho placer, sus besos y carias hacían que no hiciera mucho por resistirme, solo me deje llevar y disfrutar del momento, utilizaba sus dedos para jugar con mi clítoris mientras su lengua trabajaba por entrar en el orificio de mi sexo, eran sensaciones nuevas y muy placenteras, llevo sus labios a mis pechos, la forma en que me succionaba los pezones era deliciosa, sentía su pene recorriendo mi sexo, jugando con mi clítoris con fuerza , ubicando su pene en la entrada me dijo - Quiero que recuerdes este momento, vas a ser mi mujer, de ahora en adelante harás todo lo que yo te diga En una fuerte embestida me penetro, no sentí mucho dolor, seguramente por lo mareada que me encontraba, estaba como adormecida solo me abrase de su cuello y me deje llevar por su vaivén, el no se cansaba de besarme y morder mis labios, trataba de retirar el rostro pero el de inmediato me jalaba del pelo para seguir besándome, sus movimientos se hicieron mas veloces, sus jadeos mas intensos hasta termino dentro de mi con un fuerte aullido, se recostó a mi lado cubriéndome con las mantas, quedando profundamente dormidos, al amanecer sentí caricias en mis pechos, era el nuevamente, acomodo mi cadera para que quedara justo a la altura de la suya, me levanto una pierna y me penetro esta vez sentí mas dolor q la anterior, sus manos en mis caderas solo se dejaron guiar por el ritmo, mientras sus dientes se clavaron en mi hombro y espalda, era doloroso estar así, pero lo soporte hasta que terminara, luego se levanto, se vistió rápidamente me dio un beso diciéndome que pronto tendría noticias de el Hasta ahora no salía de mi asombro me pareció que todo eso fue un loco sueño, pero las manchas de sangre en mi sabanas eran la prueba de que era una realidad. Estuve mucho tiempo recostada en mi cama con una fuerte resaca además de un dolor en el vientre, no tenia ganas de levantarme, al fin lo hice a eso de las 2 pm, de frente a la ducha, salí a ver donde abrían quedado mis hermanos, al parecer no estaban, seguro salieron por ahí con sus novias, me la pase pensando en lo que paso la noche anterior, lo seguía sintiendo como algo irreal, además tenia la preocupación de haber quedado embarazada, eso si seria un escándalo para mi familia. Al día siguiente llego mi papá de su viaje, fue a su oficina muy temprano como siempre, me quede en casa con mis hermanos, al medio día mi papá regreso hecho un fiera, entro a mi cuarto de improvisto, ni bien lo vi entrar cuando me mando una bofetada derribándome a la cama, empezó a insultarme de ramera y callejera, que el nunca se hubiera esperado algo así de mi, que lo había decepcionado, al final de tanto escándalo me dijo que me casaría con Gustavo dentro de dos semanas, y que mientras tanto no saldría de casa. Mi boda fue por civil, una reunión muy intima, solo la familia, cuando baje todos me miraban raro, yo me sentía muy mal, mas q boda parecía velorio, fue un día horrible, el único feliz era Gustavo, yo me sentía morir, había algo en el que me atraía pero no lo amaba, después de una rápida ceremonia mi papá me miro y me dijo que procurara no verlo mas al igual que mis hermanos me dieron la espalda, subí al auto de mi esposo para no volver jamás. En el camino a la que de ahora seria mi nueva casa, me recosté sobre la ventana mirando hacia a la nada, solo sentía la mano de mi esposo apretar mi muslo, en un alto, me tomo del pelo y me dio un beso, el estaba tan feliz, como un niño con juguete nuevo, juguete, así me sentía, un juguete, mejor dicho una muñeca, al verlo tan feliz me daban ganas de llorar, pero me contuve lo mejor que pude. Gustavo, mi esposo, era un prospero empresario, socio de negocios de mi padre, había enviudado hace ya unos quince años, tenia dos hijos varones que eran gemelos, mayores que yo por diez años, uno de ellos se caso recientemente, tuve poco contacto con ellos muy poco, eran agradables, me pareció raro que no hayan asistido a la boda, al llegar a la casa supe porque no fueron, me recibieron de mala cara, se enfrentaron a su padre reclamándole porque se había casado conmigo, al ver el espectáculo me quedo muy claro que mi vivir en esta casa seria muy difícil, y así fue. Con gritos mi esposo mando al diablo a sus hijos diciéndoles que de ahora en adelante yo seria la señora de la casa, me tomo de un brazo llevándome al cuarto matrimonial, era una amplia y acogedora habitación llena de arreglos florares, cuando quería tomar una flor el me detuvo para besarme metiendo su mano por debajo del vestido, me bajo la pantaleta, diciéndome que era así como me quería diario, me guió hasta el peinador e inclinándome me subió el vestido, acariciando mi monte de venus con una mano abrió el cierre del pantalón con la otra para sacar su pene, acaricio mi sexo con su pene aun flácido, se sentó en la cama diciéndome que me desnudara, yo sentía algo de vergüenza, pero al fin y al cabo ahora el era mi esposo y tenia q obedecer, quería apagar las luces pero el me dijo con voz de mando que las dejara encendidas, en forma lenta y medio torpe me quite la ropa, el solo me miraba quitándose los pantalones, enseñándome su pene me llamo a la cama diciéndome – mira tengo un regalito para ti - Quiero que me la chupes, primero saca la lengua, dale unas lamiditas con tu lengua de bebe, así muy suavecitas, despacio, abre la boca y chupa la cabecita, lentito, no se tiene que sentir tu dientes, ahora poco a poco métetela toda, con cuidado, recién estas aprendiendo, no quiero que te atragantes, iras aprendiendo poco a poco, disfrutare mucho enseñándote. Me gustas mucho, tienes una piel blanca y suavecita, levanta tu pierna...tus pies son hermosos, te va gustar cuando te los muerda, ya vez, si te gusta, tus piernas torneadas, tus muslos fuertes te gusta como los beso, pero a mi me gusta mas morderte, tu trasero es carnoso y durito, las veces que lo veía me imaginaba jugando con el apretándolo pellizcándolo, me enloqueces…
Tráteme con cuidado sea delicado por favor, no quiero q me lastime.
- Eres mi esposa linda y tienes q hacer todo lo que yo te diga, a mi me gusta hacerlo así, solo te queda disfrutarlo o tratar de disfrutarlo.
Me hizo ponerme de cuatro y el colocándose detrás mió, me dio de nalgadas, sentía su pesada mano azotándome sin piedad, me ardían las nalgas, pero a el solo le excitaba, su verga se volvió dura no era muy larga pero si gruesa, mientras me golpeaba con una mano me penetraba con la otra, así me estuvo dando, a ratos me jalaba del pelo para poder besarme, con un dedo me acariciaba por atrás
Estas bien apretadita bebita No, por ahí no lo haga Te acabo de decir que soy tu marido y que a tu marido le tienes q entregar todo
Diciendo esto me penetro por atrás no llego a entrar todo pero el hacia fuerza para lograrlo, escupió en su mano y con eso ayudo a llegara a su cometido, me dolió mucho, pero al mismo tiempo jugaba con mi clítoris o me daba de nalgadas lo cual atenuaba en algo el dolor. Termino con el característico aullido de siempre, se fue al baño dejándome adolorida.
Ese solo seria el comienzo… |
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