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MI HISTORIA 3 Amigos de todorelatos.com, quiero agradecerles a todos sus comentarios y correos electrónicos, nunca pensé que iban a ser tan bien recibidas mis historias. Esta de más recordarles que los relatos son lo más apegados a la realidad posible y 100% verídicos. Seguiré contestando todos sus correos electrónicos y comentarios individualmente, no desesperen si no les contesto inmediatamente pero he recibido muchos y quiero dedicarles un tiempo especial a cada uno de ellos. Sin mas ni mas comencemos con el relato… a todos los que me leen por primera vez, les recomiendo lean primero Mi Historia… (1) y Mi Historia… (2). Y por fin llego el tan anhelado día, toda la planeación, las expectativas y los miedos estaban a punto de desvanecerse y convertirse en una realidad. No había sido fácil llegar a este punto, como la mayoría de las parejas a pesar de estar enamorados, siempre existen desacuerdos que no se saben manejar y causan enojos y en muchas ocasiones el cese momentáneo de la relación. Nosotros no fuimos la excepción y la verdad es que hasta perdí la cuenta de las veces que terminamos para siempre y que después de algún tiempo, veces días, otras un poco mas, sin que ninguna llegara a ser un mes, volviéramos pidiendo disculpas por las cosas dichas y las ofensas lanzadas. La mayoría de estos desacuerdos fueron por estupideces de jóvenes que no vale la pena ni siquiera recordar. A Partir de hoy ya no habría marcha atrás, estaríamos unidos hasta que la muerte nos separe, sin tener la opción de correr a casa de nuestros padres a escondernos después de un pleito estúpido que nos llevase a gritar improperios que en realidad no sentíamos. Estos eran los pensamientos que revoloteaban en mi mente mientras con ayuda de mis amigas más cercanas, terminaba de arreglarme el peinado y maquillaje, esperando terminar y poder vestirme el vestido blanco que había mandado hacer con uno de los mejores diseñadores de la ciudad. La plática iba de un tema a otro, recordando los momentos que habíamos salido de viaje juntas a alguna playa cercana, recordando ex-novios que se habían quedado con las ganas y uno que otro comentario sobre sexo que hacían que las risitas morbosas y curiosas explotaran. Mónica la más experimentada de todas, era la que hacia los comentarios más fuertes, diciendo: No te preocupes amiga, no te dolerá mucho, solo no podrás caminar los próximos 3 días pero fuera de ahí ni se nota. Ay si tú, contesto Cristy, si hasta crees que la vas asustar, esta ya tiene mas corridas que el Curro Rivera. Jajaja, no todas somos como tú amiga, todavía habemos niñas decentes, respondí divertida. ¿Y ya tienes preparado el atuendo para la luna de miel? Que lo tienes que volver loco solo de verte, añadió Claudia. Si, respondí, ya compre un atuendo que creo es lo mas indicado. Sin decir mas, me levante de la silla en la que me encontraba, y deshaciendo el nudo de la bata blanca de algodón que cubría mi cuerpo y abriéndola pose para ellas un sostén blanco de encajes, que cubrían completamente mis bien formados senos, además del pequeño bikini blanco de algodón con encajes a los costados que cubría mi virginal vagina. Esperando la aprobación de mis amigas; se hizo un silencio un tanto incomodo, ¿Qué opinan? Pregunte tratando de obtener su aprobación, sin embargo lo que recibí por respuesta fue un tumulto de carcajadas. Amiga, amiga – dijo Mónica – con razón sigues siendo virgen, ese atuendo no excitaría ni a mi abuelito. Está bien para un día de fiesta, pero no para tu luna de miel - añadió Claudia. Pero no te preocupes – dijo Cristy – para que son las amigas, si no para ayudarnos mutuamente, mostrándome una bolsa de regalo color rosa. Llena de curiosidad, sin preocuparme por volver a cubrirme, me senté nuevamente y comencé a sacar el contenido del paquete. Envuelto en papel de china blanco se encontraba un delicado brassiere blanco, semitransparente de encajes, a diferencia del que yo traía este solo era de media copa. La siguiente en aparecer fue una pequeñísima tanga, también de encajes, que hacia juego con la prenda anterior lo que mas me asusto fue el poder ver mi mano a través de la tela. El paquete todavía contenía más aditamentos y sin saber que esperar, introduje nuevamente mi mano y encontré un liguero blanco que completaba el juego del brassiere y tanga, además de un par de medias blancas tipo red de pescar. Volviendo a meter todo dentro de la bolsa, les agradecí mucho el regalo, diciendo: Gracias chicas, estoy segura que le va a gustar mucho. Jajaja – rieron todas – y crees que somos tan tontas como para creer que te lo vas a poner tu sola, si de solo ver las caras que ponías nos dimos cuenta que ni siquiera sabes como abrocharlos. Arriba floja – Dijo Claudia – al tiempo que me daba la mano para ayudarme a levantar. Una vez de pie, Mónica toma la bata por mi espalda y de un tirón la zafó de mis hombros para dejarla caer al suelo, inmediatamente después desabrocho el broche del sostén, subiendo sus manos por mi espalda, retiro los tirantes haciendo que el sostén fuera a reunirse con la bata junto a mis pies. Estirando la mano recibió de Cristy el nuevo brassiere, el cual coloco por mi espalda, la delicada prenda tenía el broche al frente por lo que me rodeo con sus brazos y al intentar abrocharlo las palmas de sus manos rozaron mis pezones desnudos que comenzaron a reaccionar a las in intencionales caricias. Me quede tiesa, intentando con todas mis fuerzas frenar la respuesta de mi cuerpo, cosa que no conseguí, mucho menos cuando Claudia introdujo sus manos dentro de las copas y comenzó a masajear mis senos para acomodarlos dentro de la prenda para hacerlos lucir mas grandes y darles mejor forma. Al mismo tiempo sentí como mi bikini se deslizaba sobre mis muslos, enrollándose a la vez que recorría la tersura de mis piernas. Sentí como mi piel comenzaba a erizarse y que la humedad de mi vagina se incrementaba, pero un grito de terror me hizo dar un salto que por poco y pierdo el equilibrio. ¿Que sucede? - pregunto Mónica Un monstruo – dijo Cristy – sin poder contener las risas y apuntando con su dedo hacia mi vagina. Mis tres amigas acercaron su cara a mi entrepierna, y soltando una carcajada dijeron: ¿Como es posible que no te hallas recortado ese greñero? ¡¡Si pareces chango!! Pero no te preocupes esto tiene arreglo. Entre la sorpresa y el esfuerzo de contener mi excitación, no articulaba palabra, Mónica me condujo hacia atrás, con mi bikini enrollado en mis tobillos di un pequeño salto para despojarme de el y quedara con el resto de mi ropa apilada en suelo. Me sentaron en el borde de la cama y colocando una silla enfrente de mí, me subieron los pies, lo que provoco cayera de espaldas en la cama. Acércame mi bolsa – dijo Cristy – no se porque me imagine que esta mojigata no tendría en cuenta este pequeño detalle y vine preparada. Saco de su bolsa una maquina de cortar el pelo, solo que mucho mas pequeña que las normales, cuando la acciono un ligero escalofrió recorrió todo mi cuerpo, no te preocupes cariño, me dijo, soy una experta, y procedió a cortar los cabellos de mi vientre bajo. Espérate mensa, dijo Claudia – vas a llenar todo de pelos y corrió al baño volviendo con una toalla la aventó sobre mi. Montándose sobre mis piernas, Cristy me tomo por la cintura levantándome para introducir la toalla debajo. El simple toque de sus manos hizo que me volviera a estremecer toda, sentí como la sangre me subía de temperatura. No creo que nadie allá notado algo, Cristy volvió a su lugar y arrodillándose a mi lado acciono nuevamente la maquinita, las cosquillas que sentía al pasar de la cortadora de pelo incremento la excitación que sentía e instintivamente solté un pequeño suspiro, por lo que Mónica se recostó a mi lado y pasando un brazo por encima de mi cabeza y acariciándome el rostro con su otra mano me dijo: No te preocupes mi amor, todo esta bien no te asustes. Mientras tanto Cristy con mucha delicadeza separaba mis piernas para cortar todo el bello que rodeabas mis labios mayores, no pude más que cerrar los ojos, rogando que no se diera cuenta de la creciente humedad. Como no soy muy velluda que digamos no tardo mucho en terminar con la maquinita y procedió a sacar un frasco de gel y un rastrillo. Tranquila – me dijo – no te dejare como niña chiquita pero si hay que darle una bonita figura. Mientras tanto Mónica, acariciaba mi pecho tratando de calmar lo que ella interpreto como nerviosismo, y con mucha delicadeza comenzó a besar tranquilamente mi mejilla, mientras me decía frases que no entendí. El rastrillo y las manos Cristy me excitaron tremendamente, sin poder resistirlo mas solté un hondo suspiro y me incorpore diciendo que ya estaba bien así que no era necesario más. Cristy me impidió levantarme y dijo, ya termine solo falta poner un poco de crema para evitar la irritación, volví a mi posición anterior y esta vez con las piernas separadas Cristy tuvo libre acceso para masajearme. Estaba aturdida, miles de ideas cruzaban por mi mente, no entendía como podía excitarme con mis amigas, nunca había sentido atracción hacia alguna mujer, ni mucho menos considerado una relación lesbica. Sin escuchar la platica a mi alrededor y sin mencionar una sola palabra Claudia me dio la mano para ayudarme a parar, Todavía un poco fuera de mi, escuche una voz que insistentemente preguntaba ¿te gustó?, puede salir del torbellino que era mi mente y observar mi figura semidesnuda enfrente del espejo, un pequeño triangulito perfectamente delineado adornaba mi entrepierna, pudiendo distinguir sin problema mis labios mayores perfectamente depilados, Me encanto muchas gracias, le dije a Cristy, dándole un abrazo. Y en realidad me había gustado mucho, me sentía más sexy más atrevida. Arrodillándose a mi lado Claudia sostenía la tanga, con su mano dirigió mi pie a la abertura y repitió el procedimiento con mi otro pie, muy despacio asegurándose que la ajustada prenda no se enrollara la fue subiendo por mis piernas hasta colocarla en su lugar, nunca había vestido una tanga antes y la incomodidad inicial no me gusto, poco a poco me acostumbre a la sensación y comencé a sentir como lo ajustado oprimía mis labios rozando levemente mi clítoris y la tira de atrás acariciaba mi ano lo que no me disgustaba nadita. La platica y las risas continuaron, me colocaron el liguero en las caderas y con las tiras colgando me sentía francamente ridícula, Parezco Payaso dije, no desesperes que todavía no terminamos, con la ayuda de Mónica, Claudia que seguía arrodillada frente a mi me coloco las medias y las aseguro en los broches del liguero, cuando terminaron de vestirme se retiraron para que me pudiera observar plenamente en el espejo. Me sentí una Diosa, nunca antes en mi vida me había visto yo tan sexy y provocadora, el brassiere acrecentaba y delineaba mis bien formados senos, que no serian muy grandes pero el canalillo que formaban entre ellos atraería las miradas de cualquiera, las copas no alcanzaban a cubrir completamente la aureola de mis pezones, asomando una pequeña y rosada luna creciente por encima de cada una de las copas, mientras una florecita estratégicamente colocada cubría el abultado pezón, mientras el resto de mi carne se traslucía en el fondo. Mi estomago plano y bien marcado eran el marco perfecto para que mi estrecha cintura coronara, aquel pedazo de tela blanco transparente que cubría mi virginal feminidad, el ligero estirado cómplice del la sonrisa que mi vello púbico dibujaba a través de la tela, colocándome de perfil note la inmensidad de mi firme y parado trasero que sutilmente devoraba un trozo de tela dejando casi al descubierto en su totalidad mi culo. Las ajustadas medias que acariciaban mis bien formadas piernas serian el arma perfecta para acariciar la espalda de mi futuro esposo. Mi excitación subió a niveles que nunca pensé en alcanzar sin estar un hombre conmigo, tratando de disimular lo mas posible agradecí a mis amigas sus molestias y las abrace tiernamente. Solo faltaba el toque maestro, el vestido, este se encontraba en una silla en un rincón de la habitación, preparado para ser colocado en mí. Con la ayuda de mis amigas me enfunde en el, asegurando que quedara perfecto en su lugar, el escote en la espalda llegaba justo al inicio de la espalda del brassiere, el corte del pecho dejaban a la vista la cumbre de mis hermosos senos que se asomaban amenazantes y coquetos. La larga tira de botones en la espalda serian el obstáculo perfecto para que mi maridito tomara su tiempo en cobrar su trofeo. El tiempo había pasado y era hora de partir hacia la iglesia, me despedí de mis amigas, agradeciendo nuevamente su ayuda y al abrazarlas me asegure de darles a cada una un beso en los labios el cual aceptaron sin ningún sobresalto, la ultima en salir fue Cristy que lamió sus labios después del beso y acercándose a mi odio susurro: Yo también lo disfrute, no puedo esperar a tu regreso. El viaje en la limousine hacia la iglesia me sirvió para calmarme y aclarar mis ideas, pensaba en el cambio que mi vida iba a sufrir en las próximas horas y que ya no habría vuelta atrás, podrán imaginar que una chica conservadora como yo nunca ha considerado el divorcio como una opción. Al bajar del auto me sorprendió la cantidad de gente reunida, la boda estaba planeada para 300 invitados pero la cantidad que vi ahí, en el patio de la iglesia me pareció mucho mayor. De la mano de mi primo llegue hasta la puerta de la iglesia y antes de entrar hice un alto momentáneo para tomar aire, de reojo alcance a ver mi madre mas delante de mi llorando en silencio. Se escucharon los clásicos acordes de la marcha nupcial, el momento había llegado, el cortejo matrimonial comenzó a entrar en la iglesia, y ahí estaba él, al pie del altar, elegante, con porte distinguido, parecía un príncipe. Camine hacia él, a pesar de que el templo estaba abarrotado yo no veía a nadie, ni escuchaba a nadie, solo tenia ojos para él, el amor de mi vida. De antemano les agradezco su lectura y los comentarios que puedan dejar, prometo publicar pronto la siguiente parte del relato, le estoy dando los toques finales para que sea de su total agrado, agradezco cualquier comentario y sugerencia en mi e-mail lizethmor@gmail.com A todos los que me han pedido mi usuario de Messenger, les recuerdo que solo se los proporcionare por correo electrónico a aquellas personas con las que crea que puedo entablar una charla amena y posiblemente una amistad. Besos… Lizeth |
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